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	<title>El Nazareno de Córdoba</title>
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	<description>Web de la Cofradía del Nazareno de Córdoba</description>
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	<title>El Nazareno de Córdoba</title>
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		<title>Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 06:58:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[Pascua de Resurrección]]></category>
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					<description><![CDATA[Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús,&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:<br>«Paz a vosotros».</p>



<p>Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:<br>«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».</p>



<p>Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:<br>«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».</p>



<p>Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:<br>«Hemos visto al Señor».</p>



<p>Pero él les contestó:<br>«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».</p>



<p>A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:<br>«Paz a vosotros».</p>



<p>Luego dijo a Tomás:<br>«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».</p>



<p>Contestó Tomás:<br>«Señor mío y Dios mío!».</p>



<p>Jesús le dijo:<br>«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».</p>



<p>Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.</p>



<p></p>
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		<title>Restauración de María Stma. Nazarena</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/restauracion-de-maria-stma-nazarena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 12:30:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Imágenes]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[María Santísima Nazarena]]></category>
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					<description><![CDATA[El próximo sábado 11 de abril celebraremos la Santa Misa en honor a María Santísima Nazarena, que dará comienzo a las 20:30 horas en la Iglesia-Hospital de Jesús Nazareno. Al&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El próximo sábado 11 de abril celebraremos la Santa Misa en honor a María Santísima Nazarena, que dará comienzo a las 20:30 horas en la Iglesia-Hospital de Jesús Nazareno.</p>



<p>Al término de la misma, nuesta venerada Titular será retirada del culto con motivo del proceso de restauración al que será sometida, con el fin de garantizar su adecuada conservación y puesta en valor para las generaciones futuras.</p>



<p>La iglesia permanecerá abierta desde las 19:00 horas, para que todos los hermanos y devotos que lo deseen puedan acudir a visitar a nuestra amantísima Titular antes de la celebración de la misa.</p>



<p>Os animamos a todos a participar en este acto tan significativo, mostrando así nuestra devoción y cariño hacia María Santísima Nazarena  en este momento tan especial.</p>



<p>Feliz Pascua de Resurreción.</p>



<p>La Junta de Gobierno.</p>
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		<title>Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/lectura-del-santo-evangelio-segun-san-juan-20-1-9/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Apr 2026 07:46:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio]]></category>
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					<description><![CDATA[El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.</p>



<p>Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:<br>«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».</p>



<p>Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.</p>



<p>Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.</p>



<p>Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.</p>



<p>Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.</p>



<p></p>
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		<item>
		<title>Domingo de Ramos</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/domingo-de-ramos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Luis Sánchez Cazorla]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 07:38:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
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					<description><![CDATA[Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26, 14 – 27, 66 Cronista &#8211; C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26, 14 – 27, 66</h3>



<p>Cronista &#8211; C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:<br>Sinagoga/pueblo &#8211; S. «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».</p>



<p>C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.</p>



<p>C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:<br>S. ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».</p>



<p>C. Él contestó:<br>Jesús + «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».</p>



<p>C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.</p>



<p>C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:<br>+ «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».</p>



<p>C. Ellos muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro<br>S. «¿Soy yo acaso, Señor?».</p>



<p>C. Él respondió:<br>+ «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».</p>



<p>C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:<br>S. «¿Soy yo acaso, Maestro?».</p>



<p>C. Él respondió:<br>+ «Tú lo has dicho».</p>



<p>C. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo:<br>+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo».</p>



<p>C. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo:<br>+ «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre».</p>



<p>C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.</p>



<p>C. Entonces Jesús les dijo:<br>+ «Esta noche os vais a escandalizar todos por mi causa, por- que está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea».</p>



<p>C. Pedro replicó:<br>S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».</p>



<p>C. Jesús le dijo:<br>+ «En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».</p>



<p>C. Pedro le replicó:<br>S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».</p>



<p>C. Y lo mismo decían los demás discípulos.</p>



<p>C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:<br>+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».</p>



<p>C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.<br>Entonces les dijo:<br>+ «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».</p>



<p>C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:<br>+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».</p>



<p>C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:<br>+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».</p>



<p>C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:<br>+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».</p>



<p>C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.<br>Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo:<br>+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».</p>



<p>C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:<br>S. «Al que yo bese, ese es: prendedlo».</p>



<p>C. Después se acercó a Jesús y le dijo:<br>S. «¡Salve, Maestro!».</p>



<p>C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:<br>+ «Amigo, ¿a qué vienes?».</p>



<p>C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.<br>Jesús le dijo:<br>+ «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?».</p>



<p>C. Entonces dijo Jesús a la gente:<br>+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas».</p>



<p>C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.</p>



<p>C. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello.</p>



<p>Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:<br>S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».</p>



<p>C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:<br>S. ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».</p>



<p>C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:<br>S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».</p>



<p>C. Jesús le respondió:<br>+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».</p>



<p>C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:<br>S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?».</p>



<p>C. Y ellos contestaron:<br>S. «Es reo de muerte».</p>



<p>C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:<br>S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».</p>



<p>C. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:<br>S. «También tú estabas con Jesús el Galileo».</p>



<p>C. Él lo negó delante de todos diciendo:<br>S. «No sé qué quieres decir».</p>



<p>C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:<br>S. «Este estaba con Jesús el Nazareno».</p>



<p>C. Otra vez negó él con juramento:<br>S. «No conozco a ese hombre».</p>



<p>C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:<br>S. «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata».</p>



<p>C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:<br>S. «No conozco a ese hombre».</p>



<p>C. Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarás tres veces». Y saliendo afuera, lloró amargamente.</p>



<p>C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.</p>



<p>C. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo:<br>S. «He pecado entregando sangre inocente».</p>



<p>C. Pero ellos dijeron:<br>S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».</p>



<p>C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron:<br>S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre».</p>



<p>C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:<br>«Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor».</p>



<p>C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:<br>S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».</p>



<p>C. Jesús respondió:<br>+ «Tú lo dices».</p>



<p>C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:<br>S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».</p>



<p>C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:<br>S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».</p>



<p>C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia, Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:<br>S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».</p>



<p>C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.<br>El gobernador preguntó:<br>S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».</p>



<p>C. Ellos dijeron:<br>S. «A Barrabás».</p>



<p>C. Pilato les preguntó:<br>S. ¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».</p>



<p>C. Contestaron todos:<br>S. «Sea crucificado».</p>



<p>C. Pilato insistió:<br>S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».</p>



<p>C. Pero ellos gritaban más fuerte:<br>S. «¡Sea crucificado!».</p>



<p>C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:<br>S. «¡Soy inocente de esta sangre. Allá vosotros!».</p>



<p>C. Todo el pueblo contestó:<br>S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».</p>



<p>C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.</p>



<p>C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:<br>S. «¡Salve, rey de los judíos!».</p>



<p>C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.</p>



<p>C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.<br>Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el rey de los judíos».<br>Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.</p>



<p>C. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:<br>S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».</p>



<p>C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:<br>S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: «Soy Hijo de Dios”».</p>



<p>C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.</p>



<p>C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:<br>+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».</p>



<p>C. (Es decir:<br>+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).</p>



<p>C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:<br>S. «Está llamando a Elías».</p>



<p>C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.<br>Los demás decían:<br>S. «Déjadlo, a ver si viene Elías a salvarlo».</p>



<p>C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.</p>



<p>(Todos se arrodillan, y se hace una pausa.)</p>



<p>C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.<br>El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:<br>S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».</p>



<p>C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.</p>



<p>C. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro.</p>



<p>C. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:<br>S. «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: «A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo:<br>“Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera».</p>



<p>C. Pilato contestó:<br>S. «Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis».</p>



<p>C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>V Domingo de Cuaresma</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/v-domingo-de-cuaresma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 08:27:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio]]></category>
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					<description><![CDATA[Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45 En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo:«Señor, el que tú amas está&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 3-7. 17. 20-27. 33-45</h3>



<p>En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo:<br>«Señor, el que tú amas está enfermo».</p>



<p>Jesús, al oírlo, dijo:<br>«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».</p>



<p>Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.</p>



<p>Solo entonces dijo a sus discípulos:<br>«Vamos otra vez a Judea».</p>



<p>Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa.</p>



<p>Y dijo Marta a Jesús:<br>«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».</p>



<p>Jesús le dijo:<br>«Tu hermano resucitará».</p>



<p>Marta respondió:<br>«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».</p>



<p>Jesús le dijo:<br>«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».</p>



<p>Ella le contestó:<br>«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».</p>



<p>Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:<br>«¿Dónde lo habéis enterrado?».</p>



<p>Le contestaron:<br>«Señor, ven a verlo».</p>



<p>Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:<br>«¡Cómo lo quería!».</p>



<p>Pero algunos dijeron:<br>«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».</p>



<p>Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:<br>«Quitad la losa».</p>



<p>Marta, la hermana del muerto, le dijo:<br>«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».</p>



<p>Jesús le replicó:<br>«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»</p>



<p>Entonces quitaron la losa.</p>



<p>Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:<br>«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».</p>



<p>Y dicho esto, gritó con voz potente:<br>«Lázaro, sal afuera».</p>



<p>El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:<br>«Desatadlo y dejadlo andar».</p>



<p>Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.</p>
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		<item>
		<title>IV Domingo de Cuaresma, Domingo de Laetere.</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/iv-domingo-de-cuaresma-domingo-de-laetere/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 08:02:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38 En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Entonces escupió en la tierra,&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38</h3>



<p>En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.</p>



<p>Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:<br>«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».</p>



<p>Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:<br>«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».</p>



<p>Unos decían:<br>«El mismo».</p>



<p>Otros decían:<br>«No es él, pero se le parece».</p>



<p>El respondía:<br>«Soy yo».</p>



<p>Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.</p>



<p>Él les contestó:<br>«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».</p>



<p>Algunos de Los fariseos comentaban:<br>«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».</p>



<p>Otros replicaban:<br>«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».</p>



<p>Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:<br>«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».</p>



<p>Él contestó:<br>«Que es un profeta».</p>



<p>Le replicaron:<br>«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».</p>



<p>Y lo expulsaron.</p>



<p>Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:<br>«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».</p>



<p>Él contestó:<br>«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».</p>



<p>Jesús le dijo:<br>«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».</p>



<p>Él dijo:<br>«Creo, Señor».</p>



<p>Y se postró ante él.</p>
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		<item>
		<title>III Domingo de Cuaresma</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/iii-domingo-de-cuaresma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Mar 2026 08:57:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
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					<description><![CDATA[Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42 En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 5-42</h3>



<p>En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob.</p>



<p>Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.</p>



<p>Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:<br>«Dame de beber».</p>



<p>Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice:<br>«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).</p>



<p>Jesús le contestó:<br>«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».</p>



<p>La mujer le dice:<br>«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».</p>



<p>Jesús le contestó:<br>«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».</p>



<p>La mujer le dice:<br>«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».</p>



<p>Él le dice:<br>«Anda, llama a tu marido y vuelve».</p>



<p>La mujer le contesta:<br>«No tengo marido».</p>



<p>Jesús le dice:<br>«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».</p>



<p>La mujer le dice:<br>«Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».</p>



<p>Jesús le dice:<br>«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».</p>



<p>La mujer le dice:<br>«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».</p>



<p>Jesús le dice:<br>«Soy yo, el que habla contigo».</p>



<p>En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».</p>



<p>La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:<br>«Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».</p>



<p>Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían:<br>«Maestro, come».</p>



<p>Él les dijo:<br>«Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis».</p>



<p>Los discípulos comentaban entre ellos:<br>«¿Le habrá traído alguien de comer?».</p>



<p>Jesús les dice:<br>«Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.</p>



<p>¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.</p>



<p>Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos».</p>



<p>En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».</p>



<p>Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:<br>«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».</p>
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		<title>REPARTO</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/reparto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 15:31:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[E.Penitencia]]></category>
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					<description><![CDATA[#REPARTO I Reparto de Túnicas y Papeletas de Sitio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>#REPARTO I Reparto de Túnicas y Papeletas de Sitio.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>II Domingo de Cuaresma</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/ii-domingo-de-cuaresma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Mar 2026 08:33:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio]]></category>
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					<description><![CDATA[Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9 En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9</h3>



<p>En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.</p>



<p>Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.</p>



<p>De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.</p>



<p>Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:<br>«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».</p>



<p>Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:<br>«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».</p>



<p>Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.</p>



<p>Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:<br>«Levantaos, no temáis».</p>



<p>Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.</p>



<p>Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:<br>«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».</p>


]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Fallecimiento de NHD Fermín Pérez.</title>
		<link>https://nazarenocordoba.es/fallecimiento-de-nhd-fermin-perez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Cofradía]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2026 11:50:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Obituario]]></category>
		<category><![CDATA[2026]]></category>
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					<description><![CDATA[#OBITUARIO &#124; En la tarde noche de ayer día 26 recibimos la triste noticia del fallecimiento de N. H. D. Fermín Pérez Martínez a la edad de 67 años, y&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>#OBITUARIO | En la tarde noche de ayer día 26 recibimos la triste noticia del fallecimiento de N. H. D. Fermín Pérez Martínez a la edad de 67 años, y por deseo expreso de la familia, lo hacemos público tras recibir la confirmación de tan luctuoso hecho para nuestra Cofradía.</p>



<p>Fermín era un gran enamorado de nuestra Cofradía, a la que se acercó siendo muy joven en la década de los 70 y quedó totalmente prendado de su historia y de sus Sagradas Imágenes. Especial era su cariño a Nuestra Señora de la Soledad, “su Soledad”, que vistió con mimo y esmero durante 50 años.</p>



<p>Jesús Nazareno lo buscó, como él solía decir, y lo trajo a la Casa de Jesús que la sintió como suya. Vistió el hábito nazareno desde los comienzos del Martes Santo y posteriormente en la Madrugada del Viernes Santo y estuvo presente en todos y cada uno de sus Cultos, colaborando en el crecimiento y consolidación tras la refundación de la Hermandad.</p>



<p>Colaboró incesantemente con las Hermanas Hospitalarias Franciscanas de Jesús Nazareno en la causa de Beatificación del Padre Cristóbal de Santa Catalina, participando activamente en las distintas comisiones que se constituyeron a lo largo de los años.</p>



<p>Su inconfundible voz, grave, profunda y pausada ha servido para narrar los momentos más importantes de la historia reciente de nuestra Cofradía y de la Semana Santa cordobesa. Pregonero de la Semana Santa de Córdoba en el año 1989, siempre estuvo dispuesto a prestar su colaboración a cuantas personas se la solicitasen. Participó poniendo su voz a numerosos actos cofrades de la Agrupación de Cofradías y de muchas hermandades de la capital y provincia, consecuencia que le valió el nombramiento de Cofrade Ejemplar en el año 2014.</p>



<p>Maestro de profesión, su vocación de investigador e historiador le ha llevado a realizar multitud de estudios y artículos sobre la Semana Santa de Córdoba en general y sobre la Cofradía de Jesús Nazareno y San Bartolomé en particular.</p>



<p>Se nos ha marchado a la Casa del Padre uno de nuestros hermanos más queridos y admirados y que será recordado con mucho cariño por todos los cofrades de Jesús Nazareno.</p>



<p>Rogamos a Nuestra Señora de la Soledad, a María Santísima Nazarena, a San Bartolomé y al Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina, para que intercedan por nuestro hermano Fermín ante Nuestro Padre Jesús Nazareno, para que lo acoja en su Divina Misericordia y permita que brille para él la luz perpetua.</p>



<p>Descanse en Paz.</p>
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