Agradecimientos del Jueves Santo

Después de todo lo vivido ayer en la casa de Jesús Nazareno, desde la Junta de Gobierno de la Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima Nazarena, San Bartolomé y Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina no podemos más que mostrar nuestro más sincero agradecimiento a todas y cada una de las personas que ayer hicieron posible que el sueño de un Jueves Santo tan deseado y esperado se haya hecho realidad.

El día comenzó con el Acto Litúrgico preparativo de la Estación de Penitencia con exposición del Santísimo, donde un numeroso grupo de hermanos participó con sus plegarias y oraciones a vivir un momento único ante Jesús Sacramentado. El Acto fue presidido por el Rvdo. P. D. Juan José Romero Coleto, hermano de la Cofradía y Párroco de Nuestra Señora de Belén.

Durante el Acto se hizo entrega de la Trabajadera a dos hermanos costaleros de la Cuadrilla de María Santísima Nazarena, D. Antonio Jurado y D. Daniel Molina, como muestra de agradecimiento por su compromiso y dedicación a la cuadrilla.

Las peticiones, ofrendas y agradecimientos fueron depositadas en el paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno

También hubo un momento de reconocimiento por parte de la Cofradía a D. Sebastián Tirado Cantador, antiguo Capataz y miembro de la Cuadrilla de Costaleros de María Santísima Nazarena desde el año 1982, por su trabajo y entrega a la Cofradía.

Para finalizar el acto, se llevó a cabo la bendición de los cuatro Evangelistas y la talla relicario de San Bartolomé que flanquearon el canasto de Jesús Nazareno y que se pudieron ver por primera vez en la calle durante la Estación de Penitencia. Estas imágenes, obra del artista Alberto Cámara han sido donadas a la Cofradía por dos familias de hermanos. Nuestro más sincero agradecimiento al artista y a todas las personas que con su enorme colaboración desinteresada han hecho posible este gran estreno que enriquece y aporta más sentido al trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Posteriormente se procedió a la apertura de la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno para que el pueblo de Córdoba pudiese visitar a Nuestros Sagrados Titulares. Durante la apertura, muchos hermanos realizaron una ofrenda floral a Nuestros Sagrados Titulares y recibimos la visita de la Hermandad de las Angustias y de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba. Queremos agradecer las muestras de cariño recibidas por Nuestros Sagrados Titulares en forma de oraciones y ofrendas florales.

A las 17:20 h se abrieron las puertas de la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno, con una plaza del Padre Cristóbal a rebosar, donde se pudo contemplar la salida, después de tres años, de los cofrades de Jesús Nazareno para hacer acto público de Fe por las calles de nuestra ciudad para que Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima Nazarena bendijeran con su presencia las calles de nuestra ciudad.

Reportaje Fotográfico completo ABC Córdoba

En la puerta de la Residencia de Jesús Nazareno pudimos vivir uno de los momentos más emotivos de nuestra Estación de Penitencia con la ofrenda floral que realizaron los residentes y trabajadores de la Residencia a Nuestros Titulares.

Momento de la ofrenda floral de los residentes de Jesús Nazareno

La Estación de Penitencia se desarrolló sin incidencias reseñables y toda la Cofradía tuvo un comportamiento ejemplar.

Queremos agradecer a todos los hermanos que participaron en el cortejo por su esfuerzo y buen hacer, dando testimonio público de Fe con la intercesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima Nazarena. Un reconocimiento muy especial a todos los hermanos que vistieron el hábito nazareno y que soportaron estoicamente el calor de la fantástica tarde primaveral de Jueves Santo. Deseamos que todas las personas que tuvieron que abandonar el cortejo con ligeras indisposiciones se encuentren bien y les deseamos una pronta recuperación.

Queremos agradecer a las Cuadrillas de Costaleros de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima Nazarena todo el duro esfuerzo ofrecido a Nuestros Titulares. No tenemos palabras suficientes para mostrar nuestro agradecimiento por su buen hacer y callado sufrimiento, por el mimo y cariño con que portaron a Jesús Nazareno y a su bendita Madre Nazarena.

Al equipo de Capataces y Contraguías por toda la labor desempeñada durante la Cuaresma que se vio reflejada en un gran Jueves Santo.

Agradecer a todo el equipo de Mayordomía y Priostría de la Cofradía por todo el trabajo, esfuerzo y dedicación en la limpieza, montaje y Exorno de los Pasos. A D. Rafael Barón y Floristería los Patios por los fantásticos exornos florales de los pasos.

A las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno por estar siempre con nosotros y acompañarnos durante la Estación de Penitencia y en especial a la Hermana Josefina Peñas, Superior de la Congregación de HH. HH. de Jesús Nazareno. Muchas gracias.

Nuestro sincero agradecimiento al colegio de Jesús Nazareno, a la Hermandad de Ntra. Sra. De Villaviciosa y a la Hermandad hermana de la Agonía por estar con nosotros acompañándonos y apoyándonos en una tarde tan especial para nosotros. Que Ntro. P. Jesús Nazareno, el Stmo. Cristo de la Agonía, Ntra. Sra. De Villaviciosa, Ntra. Sra. De la Salud, María Stma. Nazarena y el Beato Cristóbal de Santa Catalina nos protejan y nos cuiden y nos permitan seguir disfrutando de esta fructífera fraternidad.

A todo el equipo de servidores y auxiliares que hicieron una labor encomiable cuidando y auxiliando a todos los participantes del cortejo.

A la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, a todo el equipo de colaboradores, al Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, a las Fuerzas de Orden Público, a los sanitarios y a todo el personal que hace posible que la Semana Santa de Córdoba se desarrolle en su máximo esplendor.

Y a todas y cada una de las personas que han estado presentes en nuestras oraciones, a los que nos han dejado para estar en la presencia de Jesús Nazareno, o por motivos de enfermedad no han podido estar este Jueves Santo, gracias, muchas gracias por darnos las fuerzas de continuar en nuestro día a día con la labor de construir Hermandad.

Ofrenda Floral de los Residentes de Jesús Nazareno

Como ya es tradición, los ancianos de la Residencia de Jesús Nazareno aguardaban en la puerta a Nuestros Sagrados Titulares el Jueves Santo.

Para la Cofradía es uno de los mejores momentos del Jueves Santo y este año mucho más después de estar dos años sin poder verlos, visitarlos y acompañarlos.

Son el mayor regalo que nos ha hecho el Nazareno, porque en su rostro se puede ver el verdadero rostro de Jesús.

Este año han querido realizar una ofrenda a Jesús Nazareno y a su bendita madre, María Santísima Nazarena.

Que Nuestros Sagrados Titulares los protejan y los cuiden, porque son nuestro mayor Tesoro.

Agonía y Nazareno, compartiendo un Jueves Santo

Una representación de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía y Nuestra Señora de la Salud participó en la tarde noche de ayer de la Estación de Penitencia de nuestra Cofradía.

Un agradecimiento muy especial para nuestros hermanos de la Agonía por acompañar a Nuestros Sagrados Titulares en este Jueves Santo tan especial.

Evangelio del Jueves Santo

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,1-15)

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Palabra del Señor

En este día del Jueves Santo el Señor nos amó como nunca: nos dió su Cuerpo y al dárnoslo nos dió la clave para nuestra felicidad. Hoy es día para aprender a amar a la manera de Dios, un amor que crece cuando se comunica y que se expande cuando se entrega.
Dijo Jesús a Pedro que si no se dejaba lavar los pies no podía ser de los suyos. Jueves santo es dejarse tocar por aquel que te ama, dejarte acariciar por Él para sentir el escalofrío de su amor, algo que nunca se olvida y que nos llenará de deseo, de deseo a volver a tocarle.
Hoy, Jueves Santo, es el día del amor fraterno, del mandamiento nuevo del amor, del lavatorio de los pies, de la eucaristía y del sacerdocio.
Hoy, Jueves Santo, en esta cena de despedida, Jesús se va pero se queda para siempre. Así es el amor. Así es nuestro Dios.

Rezamos hoy especialmente por nuestra Cofradía que realizaremos testimonio público de Fe y por los sacerdotes para que vivan de ese amor y que no se cansen de servir a los demás.

Acto Litúrgico de Jueves Santo

El Jueves Santo a las 10:30 h todos los hermanos de Jesús Nazareno, y en especial los que participan en la Estación de Penitencia, compartirán un momento íntimo de oración y exposición del Santísimo en el patio del Colegio de Jesús Nazareno.

La entrada se realizará por la puerta del Colegio de Jesús Nazareno, que estará abierta desde las 10:00 h.

Durante al Acto se hará entrega por parte de la cuadrilla de costaleros de María Santísima Nazarena de la trabajadera, un reconocimiento anual a la labor y trayectoria de un miembro de la cuadrilla.

A partir de las 12:00 h se dará apertura a la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno para que la ciudad de Córdoba pueda visitar a nuestros Sagrados Titulares y permanecerá abierta hasta las 13:30 h.

Mañana de Miércoles Santo

Desde las 8:00 de la mañana un nutrido grupo de hermanos están trabajando en la Cofradía para preparar la Estación de Penitencia y el Monumento de las Hermanas Hospitalarias.

Evangelio del Jueves Santo

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,1-15)

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Palabra del Señor

Si alguna vez Jesús pensó en hacer un regalo de despedida a sus discípulos, algo que les quedase como testimonio vivo de su presencia, de su modo de hacer, de sus palabras, de lo que él había querido ser siempre: imagen del Dios Padre que es amor incondicional para todas sus criaturas, no se le habría ocurrido mejor regalo que aquella cena de despedida con sus discípulos y aquellas palabras que dijo después de bendecir el pan y el vino que compartieron: “Haced esto en memoria mía”.

En estos días en que hacemos memoria de aquellos últimos momentos, tan dramáticos, de Jesús en nuestro mundo, antes de ser ajusticiado, brilla esta celebración del Jueves Santo: la institución de la Eucaristía, la misa. El centro de la vida cristiana, la imagen mejor de lo que fue Jesús para sus discípulos y de lo que es hoy para nosotros. El signo de la entrega del que da la vida por sus hermanos. La celebración en que nos topamos de frente con el amor de Dios hecho pan y vino que se entrega para darnos la vida. La celebración del amor fraterno. La mejor imagen del Reino de Dios, todos sus hijos e hijas sentados alrededor de una mesa compartiendo el pan de vida y escuchando la palabra del que da sentido a nuestras vida y a nuestro caminar.

Todo esto y mucho más es la celebración de la Eucaristía. Es el momento de la consagración y de la comunión pero también es ese signo tan poderoso de Jesús que lava los pies a los discípulos, mostrándonos de una forma tan práctica que el amor es servicio humilde lleno de cariño y cuidado, que en el reino no hay arriba y abajo sino igualdad y fraternidad. Y que el de arriba está para servir y no para ser servido.

La Eucaristía es acción de gracias porque reconocemos en ella que todo lo hemos recibido de regalo. Desde la vida hasta los hermanos. En la Eucaristía se transparenta ya la celebración de la resurrección porque sin ella no tendría sentido y no sería más que un rito vacío. La Eucaristía abre nuestra humanidad al mundo, abre nuestra carne a la de nuestros hermanos y hermanas y nos hace conscientes de que no somos más que una carne, una familia, y que Dios es nuestro Padre. Y, en medio, presidiendo nuestra celebración, nuestro hermano mayor, Jesús que nos repite una y otra vez: “Haced esto en memoria mía.”