Evangelio 15° Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13)

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

Todas las lecturas de este Domingo se puede resumir en una palabra: «misión». Dios elige a Amós y lo saca de en medio de sus tareas de pastor para que profetice a la casa de Israel. Pablo da gracias a Dios Padre por Jesucristo ya que con Él hemos recibido la gracia de ser hijos y la misión de vivir como tales. Jesús, en el Evangelio, envía a los Doce a predicar la conversión con el único equipaje que su confianza en Él, apoyado por un bastón y unas sandalias, y poco más, ligero de equipaje para que el enviado no se entretengas en «atender» a sus cosas o a emplear el tiempo apremiante de la misión en el.

Enviados con la firme certeza que afirma San Pablo: «hemos sido elegidos antes de la creación del mundo a ser santos e irreprochables ante él por el amor».

La tarea es apasionante, se nos pide ser buscadores incansables de caminos para que no muera el diálogo; artificieros capaces de desactivar todas las espirales de violencia; malabaristas especializados en dar saltos arriesgados hacia la paz; perdedores natos en todas las discusiones… Así se debe comportar los que nos sentimos «elegidos y enviados».

Que no vayamos por ahí poniendo cadenas, sino quitándolas, no fomentando el miedo, sino el amor; no produzcamos tristezas, sino alegría.

Como Jesús. Exactamente como Él. Hasta el último rincón de la tierra.

¡Feliz Domingo!

David Carbonero, Nuevo Hermano Mayor de la Hermandad de la Agonía

En la tarde de hoy, Nuestra Hermandad Hermana de la Agonía ha elegido a su nuevo Hermano Mayor: D. David Carbonero Castaño.

Desde nuestra Cofradía le damos la enhorabuena en la certeza que ambas Corporaciones seguirán caminando unidas.

Nos ponemos a su entera disposición, pidiendo a María Stma Nazarena y al Beato Cristóbal de Santa Catalina que intercedan ante Jesús Nazareno, para que lo acompañen a él y a su Junta de Gobierno pudiendo llevar a término todos sus proyectos.

¡Enhorabuena Hermanos!

Evangelio 14° Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6)

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano De Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»

Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

¡Con cuánta fatiga la verdad se abre camino entre los hombres! Las lecturas de este Domingo nos presenta a tres personas para la misión: el profeta desterrado Ezequiel, Pablo el que presume de sus debilidades y Jesús, un carpintero, hijo de María y José. Todos experimentan el rechazo de los suyos, sus conocidos, vecinos, conciudadanos.

Es el riesgo que asume Dios al usar la mediación de los profetas. Seguro que el mensaje que quiere transmitirnos no llegará químicamente puro, sino mezclado, empobrecido con la ganga de las limitaciones humanas. Pero Él lo prefiere así. Prefiere que su Palabra llegue a los hombres no dicha desde arriba, a golpe de relámpago, sino envuelta en el ropaje sencillo de una palabra humana.

Existe, el riesgo, de que los hombres, al oír al profeta, se queden en la sola apariencia y no lleguen a darse cuenta de que, dentro de la pobre palabra del profeta, está tratando de llegar nada más y nada menos que la Palabra salvadora del Señor. No es extraño que así ocurra. Pasó con Jesús ¡y eso que era Jesús!: «¿De dónde saca todo esto….?, ¿no es éste el carpintero…? Y desconfiaban del él».

Pero la gloria del profeta es ver la alegría de su corazón agradecido porque Dios se ha dignado usar sus pobres harapos para vestir esa Palabra eterna que está queriendo decir a los hombres.

Dios cuenta con el hombre, ¿no es maravilloso?

¡Feliz Domingo!

Apertura de la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno

Desde este próximo viernes y durante los meses de Julio y Agosto, la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno seguirá abriendo sus puertas en horario de 11.30 a 13.30 h para que todos los hermanos y devotos que lo deseen puedan visitar y rezar ante Nuestro Padre Jesús Nazareno y su bendita madre, María Santísima Nazarena.

Evangelio 13° Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5, 21-43 )

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:

«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando:
«Con solo tocarle el manto curaré».

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:

«¿Quién me ha tocado el manto?».

Los discípulos le contestaban:

«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”».

Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.

Él le dice:

«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:

«No temas; basta que tengas fe».

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:

«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:

«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).

La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor

Nuestro Dios es un Dios de vida, que ama la vida y lucha contra la muerte. Y la manera de conectarnos con esta corriente de vida es la fe.

Cristo es una corriente de vida que pasa junto a nosotros. Lleva dentro toda la vida de Dios y quiere comunicarla.

Jairo cayó a los pies de Jesús, rogándole con insistencia que curase a su hija. Luego, cuando le dijeron que la niña estaba muerta, prestó atención a las palabras alentadoras de Jesús: ‘Basta que tengas fe’. Y la tuvo. Fue así como una preciosa carilla de doce años resplandeció de nuevo con todos los colores de la vida. Lo mismo que aquella mujer enferma de hemorragias: se atrevió a ‘tocar’ a Jesús -la fe tuvo en ella más fuerza que el miedo a la ley- y, enseguida, ‘notó que su cuerpo estaba curado’.

Creer en Jesús es, pues, mirarse primero y verse enfermo, y triste, y pobre. Y dejar luego que brote y tome cuerpo en uno la sed de otra agua, el hambre de otra vida. Mirarlo después a Él, escucharlo, sentir que lleva la respuesta a todas mis preguntas, la llave de todos mis anhelos. Poner, finalmente, mi corazón de rodillas y tender hacia Él mis manos suplicantes. En esa medida exacta, en tanto en cuanto sea capaz de vaciarme de mí y abrirme a Él, su agua viva calmará mi sed, su medicina cerrará mis heridas, su Espíritu me llenará con su fuerza. Y entonces, me levantará de la tierra de los muerto, como a la hija de Jairo, para vivir para siempre en la tierra de la Vida.

Hoy el Señor te dice como a esta niña:»Talitha kum», contigo hablo, ¡Levántate!

¡Aleluya! ¡Amén!

¡Feliz Domingo!

Evangelio 12° Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,35-40)

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.

Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»

El viento cesó y vino una gran calma.

Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»

Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

Palabra del Señor

El Evangelio de este domingo que podría ser un relato más para poner de relieve el poder de Jesús sobre el viento y el mar, el evangelista Marcos, quiere que sea un toque de atención, un aldabonazo a la fe de sus discípulos y a la nuestra cuando dejamos que nos abrume el miedo ante tantas tempestades y tormentas que amenazan con hundir la barca de la Iglesia y la nuestra propia: ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

Hoy el Señor nos recuerda que sigue siendo el dueño y que Él lleva el timón del mundo. Y que a nosotros nos toca confiar y luchar ante las adversidades de la vida. Luchar contra viento y las olas, contra el desaliento y la tristeza, contra el lastre de los propios pecados, contra el ataque de todas las fuerzas del mal que sueñan con hundir algún día esa pobre y molesta barca de Pedro.

Si, a nosotros nos toca luchar apretando los dientes, exactamente como si todo dependiera de nosotros pero sabiendo que todo depende de El. Que Él sigue siendo el dueño del mar y del viento, que Él siempre, siempre está. A nosotros nos toca agarrarnos fuertemente a la oración y confiar, como si en esa lucha, todo dependiera de Dios.

¡Feliz Domingo!

Ejecución Primera Fase de la Restauración del Palio

El pasado 15 de junio, reunida la Junta de Gobierno de la Cofradía, decidió por unanimidad acometer la primera fase de la Restauración del Paso de Palio de María Santísima Nazarena que consistirá en la sustitución de los candelabros arbóreos de la trasera.

Como ya fue presentada en Asamblea Extraordinaria y aprobada por todos los asistentes, la Cofradía acometerá en los próximos años la restauración y enriquecimiento del Palio, comenzando por la sustitución de dichos candelabros por dos juegos de faroles, los cuales han sido diseñados por la familia Valverde (Mariano y Manolo) y serán ejecutados en el taller de Manolo Valverde. Serán realizados en madera de cedro, manteniendo la línea artística y el sello propio del Palio, en caoba y apliques de plata. Cada farol principal nacerá de unas pilastras en sus esquinas, a juego con las capillas de los varales, enriquecidos con apliques de plata y cuatro angelitos cuya terminación será en marfil. Estos faroles principales irán rematados con la Corona Real. Del pie de los faroles principales arranca un brazo hacia una pequeña peana de donde saldrán los cinco brazos restantes, los cuales portarán un farol de menor tamaño ejecutado en iguales calidades artísticas y, rematado con una réplica a la Cruz de Plata que porta Jesús Nazareno.

Dicho acuerdo de ejecución fue formalizado, ante María Santísima Nazarena, el sábado 15 de junio al finalizar la Misa de Hermanos.

Agradecer en especial a la familia Valverde por dar continuidad al trabajo que comenzara su padre, en la certeza de que se sentirá más que orgulloso de que sus hijos continúen con la labor que emprendió como artesano y Hermano Mayor.
Los nuevos faroles serán estrenados, D.m., el próximo Jueves Santo del 2025.

¡Enhorabuena Hermanos!

Evangelio 11° Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,26-34)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha.»

Les dijo también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra.»

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

Palabra del Señor

¡Como para no estar asombrado! Detrás de todo, en el corazón de la vida, junto a nosotros hay una presencia amiga que no nos deja ni un instante. Es un aliento de vida, una fuerza divina que no deja de trabajar por dentro, en el mayor silencio. Algo así como ese misterioso empuje que, nadie sabe como, hace germinar y crecer la semilla.
No existe en la cosas de Dios proporción entre el esfuerzo y el resultado, se tiene esa extraña sensación de que no corresponde lo que tú haces con lo que después sucede; en el fondo vivimos asombrados porque estamos metidos en una obra que nos desconcierta, porque continuamente nos desborda.

Por eso Dios se complace de que sus obras arranquen de lo muy pequeño:»¿con qué podemos comparar el Reino de Dios? Con un grano de mostaza, la semilla mas pequeña».

Dios quiere que nunca nos tiente la soberbia cuando vemos que todo marcha viento en popa, ni caigamos en el desaliento cuando nuestros reiterados esfuerzos no encuentren la más pequeña respuesta.
Lo nuestro es trabajar, poner cuanto esté de nuestra parte. El resto, es bueno que lo dejemos a Él: es cosa suya. Y que confiemos, al fin y al cabo esta es la gran verdad de nuestra fe: saber confiar, saber esperar. ¡Estamos en buenas manos!

¡Feliz Domingo!

Fiesta Fin de Curso Colegio Jesús Nazareno

Este año nuestra Cofradía volverá a colaborar en la Fiesta de Fin de Curso del Colegio Jesús Nazareno, como en años anteriores gestionando la barra.

Desde nuestra Cofradía queremos agradecer al Equipo Directivo y Educativo su confianza en nosotros.

La Fiesta será mañana viernes, 14 de Junio a partir de las 20:30 h. Desde aquí queremos invitar a todos los padres del Colegio y a todos los hermanos de la Cofradía a pasar un rato de Hermandad, y tomarse una cerveza fresquita degustando nuestros exquisitos bocadillos.

¡Os esperamos este viernes en el patio del Colegio Jesús Nazareno!

Evangelio 10° Domingo del Tiempo Ordinario

Lectura del santo Evangelio según San Marcos (3, 20-35)

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:

«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

El los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:

«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.

La gente que tenía sentada alrededor le dice:

«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».

Él les pregunta:

«Quiénes son mi madre y mis hermanos?».

Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:

«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Palabra del Señor.

Nuestro pasaje evangélico es un enérgico reproche a quienes optan por la ceguera, a quienes buscan explicaciones retorcidas con tal de no reconocer el poder y autoridad de Jesús. Pecan contra la luz, contra el Espíritu Santo, lo que equivale a situarse deliberadamente al margen de su acción salvífica. No es que deje de ofrecérseles el perdón, sino que, en su inmovilista y autosuficiente soberbia, huyen de la salvación.“Todo se le podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que diga, pero quien blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrán perdón”

Nada puede Dios ante un corazón que aparta su obrar de su intención. Dios no puede hacer saltar la prisión de quién se cierra en ella dando dos vueltas a la llave; Nadie puede ser liberado de su ceguera si se niega a que una luz venida al exterior pueda despertarlo a la claridad del día. Ojalá tengamos un corazón humilde, siempre abierto a la sorpresa de la acción sanadora y creadora de Jesús, especialmente cuando se nos acerca en su Palabra y en sus Sacramentos.

Ojalá que seamos contados entre los suyos, sus íntimos, la nueva familia de los hijos de Dios, los que escuchamos su Palabra y la ponemos en práctica: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».