Evangelio del Domingo de Ramos

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (15,1-39):

C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S. «¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.»
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:
S. «¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?»
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. «¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?»
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Pues ¿qué mal ha hecho?»
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. «¡Crucifícalo!»
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio– y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «El rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.» Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S. «¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.»
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, jesús clamó con voz potente:
+ «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.»
C. Que significa:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. «Mira, está llamando a Elías.»
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:
S. «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.»
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S. «Realmente este hombre era Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

LA PASIÓN: UNA HISTORIA QUE SE REPITE
PASIÓN SEGÚN SAN MARCOS

EL Evangelio de hoy nos lleva a varias pistas.

En primer lugar una invitación a tomarnos en serio las palabras de San Pablo en la segunda lectura. Es frecuente entre nosotros mirar a Jesús como alguien que tenía claro que su misión era «morir por nosotros» en la cruz, con esa muerte dolorosa que hoy hemos meditado, porque así lo habría pedido/querido su Padre Dios. Y como era Dios, «ya sabía» que a los tres días iba a resucitar victorioso de la tumba… y asunto resuelto, misión cumplida. Esta es una verdad de fe bastante incompleta.

San Pablo ha afirmado que Cristo «a pesar de su condición divina» se despojó de todos sus atributos divinos y se convirtió «en uno de tantos». Es decir: que fue como tú y como yo, y al ser «semejante a los hombres», tuvo que ir descubriendo su camino, su proyecto, la «voluntad del Padre» para él. Progresivamente tuvo que buscar, no pocas veces entre dudas y oscuridad, y tomar decisiones. Su «lucha/agonía» en Getsemaní fue muy real: «terror y angustia». Su camino no era ni fácil ni evidente. Tenía que discernir. Sintió como su proyecto del Reino había fracasado ante las autoridades religiosas, ante el Pueblo al que tan intensamente se había dedicado, ante sus propios discípulos… e incluso sintió el silencio y el abandono de Dios. Precisamente las únicas palabras que Marcos nos ha guardado de Jesús en la cruz dicen: «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?». Un grito desgarrador que nos revela los sentimientos profundos de su dolor hasta la cruz.

En cuanto a las razones históricas de su condena y de su muerte están muy bien descritas por el evangelista: Jesús y su proyecto del Reino estorban a las autoridades religiosas, que lo tachan de blasfemo, de intentar alterar sus ideas religiosas, sus interpretaciones de las Escrituras, y sus «cargos» de poder. El Pueblo, por su parte, esperaba a alguien que les solucionara sus problemas concretos de todo tipo… Y lo aclaman a su entrada en Jerusalem y le gritan «Hosanna» (=que Dios tenga piedad y nos salve). Pero al verse decepcionados por este «Hijo de David», que llega en un humilde pollino, y en actitud pacífica… acaban prefiriendo la libertad de un criminal, que la de un justo inocente, dejándose manipular por las autoridades. Políticos, como Pilato, lo que quieren es «dar gusto a la gente» y evitarse problemas y responsabilidades. Y con respecto a sus discípulos, tienen miedo, se duermen, huyen, le traicionan, se esconden, desaparecen de escena: «ni sé ni entiendo de qué hablas».

En resumen: las razones o causas por las que Jesús termina crucificado hay que buscarlas, en primer lugar y por encima de todo, en el rechazo de su misión y su mensaje. No conviene olvidarlo, para no «descontextualizar» ni «espiritualizar» la historia de una tremenda injusticia que dejó a todos muy desconcertados. Y porque esas luchas y enfrentamientos de Jesús han de ser ahora y siempre las nuestras, las de sus discípulos, puesto que el «panorama» no ha cambiado mucho que digamos. Sólo después, con la suficiente distancia, y ayudados por la Escritura (la Primera Lectura de hoy, por ejemplo) vendrán las interpretaciones teológicas sobre el sentido y significado de su muerte.

Por eso mismo, no podemos asistir a los acontecimientos de la Semana Santa del Señor como «espectadores» de una historia que ocurrió hace dos milenios, y sobrecogernos y asombrarnos de todo lo que le pasó al Hijo de Dios… sin dejarnos afectar personalmente. Repasar y revivir la Pasión del Hijo de Dios tiene que servir para que reaccionemos y nos indignemos por tantos «hijos de Dios» que viven HOY similares circunstancias, y que también son eliminados, machacados, silenciados… por oscuros intereses de todo tipo. El «desorden» que mató a Jesús está detrás de los tejemanejes de las industrias farmacéuticas, alimentarias, del comercio de armas, de las manipulaciones políticas y económicas de todos los colores… Aquella historia del Hijo de Dios está hoy muy viva y es muy actual, y tenemos que tener mucho cuidado… para no ser sus nuevos protagonistas: nuevos Pilatos, nuevas autoridades, nuevas gentes manipuladas, nuevos discípulos cobardes, etc. etc. No es coherente que nos conmocionen las heridas, las caídas, los latigazos, y todo lo demás que tuvo que soportar Jesús… por ser quien era… y dejar en el olvido que él fue «uno de tantos» (como decía la anterior traducción litúrgica) que corren hoy su misma suerte.

Solemne Via Crucis a Jesús Nazareno

El próximo Viernes de Dolores, 26 de marzo en la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno tendrá lugar el Solemne rezo del Via Crucis que tradicionalmente se realiza por las calles del barrio y que en esta ocasión debido a las medidas sanitarias ocasionada por el Covid-19 se desarrollará en el interior del templo.

A las 20:30 horas dará comienzo el piadoso acto en honor de nuestro amantísimo titular Nuestro Padre Jesús Nazareno, y que a lo largo de sus 15 estaciones rememorará la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Recordando las palabras del Rvdmo. Sr. Obispo de Córdoba el pasado día 20 de febrero cuando la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno presidía el Via Crucis de las Hermandades y Cofradías de Córdoba, hacer el ejercicio del Via Crucis es acompañar a Jesús en el camino que va desde el Pretorio hasta el Calvario. Jesús ha sido condenado a muerte injustamente, carga con el madero pesado de la Cruz y se pone en camino. Cae una, otra y otra vez por tierra, se encuentra con su Madre bendita, recibe la ayuda del Cirineo, que carga con la Cruz de otro y la Verónica, que enjuga su rostro. Las mujeres se compadecen al verlo pasar y llega al Calvario, fuera de la ciudad, para ser crucificado como un maldito. Despojado de sus vestiduras es clavado a la Cruz y levantado en alto hasta que muere desangrado y por asfixia pidiendo perdón para sus verdugos. Es depositado en un sepulcro nuevo, y al tercer día vende la muerte resucitando e inaugura una nueva vida para él y para nosotros.

Recordamos que en todo momento se guardarán todas las medidas de distanciamiento, higiene y control de aforo, siendo obligatorio el uso de mascarilla para el acceso al interior del templo.

El acto se retransmitirá en directo a través del Canal de YouTube de la Cofradía para todos los hermanos que deseen acompañarnos en el ejercicio del Via Crucis y no puedan acudir.

Actos para el Jueves Santo

La Junta de Gobierno de la Cofradía informa a todos sus hermanos los actos que se desarrollará el próximo Jueves Santo en torno a Nuestros Sagrados Titulares y para ello ha dispuesto el siguiente horario.

Jueves Santo a las 10:30 h. de la mañana.

Acto Litúrgico con Exposición del Santísimo Sacramento

Este acto queda reservado exclusivamente a los hermanos de la Cofradía.

Presidido por el Rvdo. P. D. Juan José Romero Coleto

El acto tendrá lugar en el patio del Colegio de Jesús Nazareno, para que puedan tener cabida todas las personas que deseen participar del momento de oración en comunidad.

El acceso se realizará por la puerta del Colegio.

Finalizado el Acto todas las personas que asistan podrán acceder a la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno en visita privada, para venerar a nuestros sagrados titulares que estarán dispuestos en el Altar Mayor de la Iglesia Hospital.

De 12:30 h. a 13:30 h. y de 17:30 h a 20:30 h.

Apertura de la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno para que todo el pueblo de Córdoba pueda visitar a Nuestros Sagrados Titulares.

Recordamos que en todo momento se deben guardar las medidas sanitarias impuestas con motivo de la pandemia, distancia social, higiene y uso de la mascarilla.

Evangelio 4° Domingo de Cuaresma

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,14-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»

Palabra del Señor

NICODEMO FUE A VER A JESUS DE NOCHE
Meditación orante

Habla Jesús:

Vino a verme un doctor de la ley, que ocupa un escaño en el Sanhedrín. Se llama Nicodemo. Viene hasta Betania de noche. Precisamente de noche dio comienzo la historia de la salvación del pueblo esclavo en Egipto, con una cena.

La noche era el tiempo más adecuado -según la tradición judía- para estudiar la Ley. De noche muchos hombres y mujeres dejan su casa para distraerse, para divertirse, para encontrarse, para romper la monotonía… No siempre lo consiguen. De noche, miles de samaritanas venden sus cuerpos junto a sus pozos vacíos, luchando por no perder del todo su dignidad. Casi nunca lo logran. De noche, muchos padres y madres se mueven inquietos y desvelados en sus camas, preocupados por sus hijos que salieron de casa, para saber cuándo vuelven…

Pero es más dura la noche interior.

Es de noche cuando se nos muere alguien que nos importa, como mi amigo Lázaro, o mi padre José. Es de noche cuando hay que tomar decisiones difíciles en solitario, como me ocurriría en el Huerto de los Olivos. Es de noche cuando un buen amigo, como Judas, te la juega. Es de noche cuando nada de lo que hacemos o proyectamos… termina de llenarnos el corazón. De noche, miles de personas anónimas buscan una luz para sus vidas, una verdad para caminar, un sentido para vivir, una esperanza en que apoyarse. Llevan dentro la noche. Sin saberlo, buscan a Dios.

Como Nicodemo. Es un buscador, un corazón inquieto que no se conforma con su oscuridad. Y viene a verme de noche, como es de noche dentro de él. Brilla la blancura de su túnica mientras camino a su lado y apenas alcanzo a ver sus ojos. Le da vergüenza que alguien se entere de que ha venido a buscarme.

Caminamos largo rato en silencio. Escucho el latido del corazón de aquel hombre justo, pero extraviado. Se esconde detrás de la noche, y sus preguntas todavía no se atreven a salir. Busco sus ojos, porque he visto lo que hay en su corazón y quiero que lo deje salir para que pueda entrarle la luz de una mañana nueva.

“Maestro -me dice por fin- nos han llegado voces de Galilea que hablan de ti, de los signos prodigiosos que realizas.

Te he visto esta mañana en el Templo y he escuchado tus palabras. Sé que tú vienes de Dios. ¿Quién puede decir las cosas que tú dices, o hacer las cosas que tú haces si Dios no está con él? ¿Pero cuál es, o dónde está ese reino que tú vas anunciando?”

De momento no respondo a su pregunta. Prefiero hacerle una invitación:

– Nicodemo, yo te digo que el reino de Dios está en medio de nosotros, ya del todo al descubierto. Pero nadie lo puede ver si no nace de nuevo.

– ¿Cómo puede renacer el hombre siendo ya viejo?, me pregunta asombrado. Es imposible que vuelva a entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo.

– ¡Los razonamientos de los hombres! ¡Qué lógicos son nuestros razonamientos! Todo lo clasifican, lo ordenan, ponen reglas, sacan conclusiones para todas las ocasiones, y con ello levantan un muro donde el misterio, la sorpresa, la novedad de Dios no les cabe.

No es razonable el amor de Dios. No es razonable que su Hijo se haya hecho hombre. No es razonable que ame tanto a los hombres, que les entregue a su único Hijo. No es razonable que el Hijo de Dios termine elevado en una cruz. Y no es razonable que, a pesar de todo, les perdone.

En el fondo, tiene miedo a pisar terrenos desconocidos, que no controla, no tiene ganas de atravesar sus tinieblas y se escuda con sus razonamientos… Este visitante nocturno cree que lo sabe todo sobre Dios, lo tiene “etiquetado”. Está convencido de que con sus rezos, sus prácticas religiosas, con cumplir la Ley y todos sus mandamientos, ya está todo hecho. Es lo que aprendió desde pequeño. Y por eso se ha estancado. Le falta dejarse llevar por el Espíritu, por el amor, por la novedad de Dios, que hace siempre nuevas todas las cosas, y dejarse de tantas leyes y cumplimientos.

– Nicodemo, Nicodemo, no te escondas. Yo estoy lleno del Espíritu del Señor, que es todo luz, y tengo que denunciar a Israel sus errores, todas sus deformaciones, todos sus prejuicios, todas sus culpas.

El Espíritu me empuja a estar cerca de los pobres, de los esclavos, de los prisioneros, de los ciegos, de los enfermos… Me empuja a crear fraternidad, acoger, amar. He venido para traer la fraternidad y la amistad del Padre para ti, Nicodemo, para nuestro pueblo, para los hombres de todas las naciones…

Le oigo murmurar: “¿Cómo puede ser eso?”. Sigue encerrado en sus seguridades, parece incapaz de abrirse a la verdad, de mirarse sinceramente, de reconocer que está buscando, que siente dentro un vacío.

– No te extrañes de que te haya dicho que tenéis que nacer de nuevo. Que tenéis que renovar totalmente el corazón, las ideas, el estilo de vida, vuestra relación con Dios. ¿No recuerdas lo que decía el profeta Ezequiel:

«Os rociaré con agua pura y seréis purificados, os daré un corazón nuevo, pondré en vosotros un espíritu nuevo?»

Necesitas comprender que Dios es rico en misericordia y que quiere levantar y sacar al hombre de sus pecados, de sus violencias, de su empeño por marginar a otros hombres, de creer que se puede manejar a Dios. Que Dios no quiere otra cosa que la vida eterna para todos, que no quiere juzgar, sino salvar. Sólo quienes se empeñen en hacer las obras de las tinieblas, rechazando mis palabras y a mí mismo… quedan condenados. Porque el poder del amor es muy grande, infinito… Pero nada puede con quien se cierra al Amor.

Por eso te digo que nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace del Agua y del Espíritu.

¿Es que no oyes la voz del Espíritu que te sopla dentro, como el día de la creación sopló sobre Adán?

¡Claro que oyes su voz!, pero no sabes de dónde viene ni adónde va, y a ti te cuesta dejarte llevar, fiarte, abrirte a lo nuevo. No pareces un «hijo de Abraham», el peregrino de Dios. La amistad de Dios te rodea y ahora te está esperando a ti en medio de tu noche. Y quien te habla es testigo de ello.

Pero Nicodemo sigue repitiéndose “¿cómo puede ser?”

Y se aleja a toda prisa, cada vez más envuelto en sus preguntas y sus dudas. Le grito a sus espaldas, mientras se marcha, que tanto ha amado Dios al mundo que envió a su Hijo para salvarlo…

Pero ya estaba lejos y creo que no me habrá oído. Le veo alejarse, pero queda su voz, y sus mil preguntas vacías, que otras voces repetirán durante siglos: “¿cómo puede ser? ¿cómo puede ser?”.

Yo sé que acabará abriéndose a la luz. Perderá sus miedos y me defenderá ante los Sumos Sacerdotes y pagará de su bolsillo una tumba para mi entierro.

Rezo por ti al Padre, Nicodemo, rezo por todos vosotros, hombres justos, pero perdidos entre tantas preguntas, pidiendo que os quite el miedo a renacer, que os dé ojos de niño para comenzar de nuevo y que os dejéis sorprender por la ternura de Dios…

Porque el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Jesús Nazareno, lleno de Gracia y Amor

Oremos a nuestro Padre Jesús Nazareno que nos llevó a la vida.


Oh Padre, lleno de gracia y de amor:
Tú todavía amas tanto al mundo que sigues entregándote.

Que Tú cruz sea para nosotros la señal de que estás con nosotros en días de miseria y aflicción.

Que podamos mirarte como modelo y aprender de ti a abrir nuestras manos y corazones, unos a otros y a darnos a nosotros mismos con nuestros dones. Y que esto ayude al mundo a percibir tu luz y a aceptarte.

Jesucristo, nuestro Señor, por los siglos de los siglos.

Comunicado Importante

Se ha adelantado el inicio de la Fiesta de Regla a las 20:15 h.

Rogamos a los hermanos que deseen asistir, que acudan con la debida antelación para evitar aglomeraciones.

Recordamos que todos los asistentes deben mantener en todo momento la distancia de seguridad entre personas no convivientes y el uso de mascarilla es obligatorio.

5º Dia de Quinario a Jesús Nazareno

Jesús Nazareno :

A través de la historia los hombres han tenido la experiencia de que no podemos ser felices confiando sólo en nuestros recursos e intuiciones.

Oh Señor Nuestro, no permitas que idolatremos nada hecho con nuestras manos, sino que busquemos humildemente justicia, verdad y felicidad para todos, en colaboración y comunión contigo, tal como Tú nos enseñaste, que vives y reinas contigo y con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

El Quinto día del Solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno se aplica por las intenciones de los siguientes hermanos:

Comunidad Jesús Nazareno

D. Fermín Pérez Martínez

Familia Alamillos Hinojosa

Familia Ayala Ramos

Familia Barrios Mejías

Familia Carrasco Chacón

Familia Castillero Martínez

Familia del Arco Santos

Familia del Pozo González

Familia Escribano Mesa

Familia Sánchez Monje

D. Santiago Tirado Pérez

4º Dia de Quinario a Jesús Nazareno

Señor Nazareno:

Tú nos pides no tanto que observemos ciertas prácticas, sino que nuestros corazones estén vueltos a ti.

Oh Jesús bondadoso, queremos hacer en todo tu voluntad, fielmente y con generosidad como Tú lo hiciste, quien cumplió la voluntad del Padre porque lo amaba y que por eso vive contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

El Cuarto día del Solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno se aplica por las intenciones de los siguientes hermanos:

Familia Espinosa Portero

Familia Fernández Buzón

Familia Gaitán Cáceres

Familia Gallego Santofimia

Familia García Cantero

Familia García Ruiz

Familia García Sepúlveda

Familia García Torres

Familia Garrido Gala

Familia Gavilán Varo

Familia González Luna

La Cuaresma: Redención, Comunión y Liberación

La Cuaresma constituye uno de los hitos más importantes del ciclo de los así llamados «Tiempos fuertes» de la celebración litúrgica de la Iglesia. El camino del hombre hacia el encuentro con Dios comienza en el Adviento, tiempo de espera y esperanza en la salvación de Dios; continúa con la Navidad, encarnación viva del Dios vivo, que se hace hombre para sanar y salvar al hombre en su mundo y en su historia; madura en la Cuaresma, celebración por excelencia de los misterios de la fe; concluye en la Pascua, encuentro sublime y comunión plena de lo humano con lo divino.

La Cuaresma es icono de la cuarentena bíblica. Moisés, Elías y Jesús estuvieron cuarenta días por las montañas, buscando y encontrando, en oración y diálogo interior, la voluntad de Dios. Cuarenta fueron también los años que pasó el pueblo por el desierto, como experiencia de purificación necesaria para descubrir al único Señor de la vida y de la historia, al Dios que los redimió de la esclavitud y los condujo hacia la liberación. Cuarenta son los días que tenemos los cristianos como preparación para la Pascua. La Cuaresma, pues, está pensada para intensificar nuestra conversión al Señor. Esto supone recorrer el camino de la superación constante, mediante nuestro empeño personal y la ayuda de la Gracia, de modo que demos muerte al pecado que habita en cada uno de nosotros (Rom. 8, 12-14). Por ello, el camino, la soledad, el desierto, el encuentro con Dios, la prueba, la austeridad y la oración son algunas de las imágenes que definen y delimitan claramente este tiempo.

El tiempo de Cuaresma es, pues, un tiempo de gracia y de misericordia que Dios nos ofrece para convertirnos a Él, y así superar las esclavitudes y las opresiones personales que, sin darnos cuenta, nos atenazan. En este tiempo, Dios, nuestro Padre, se encuentra con nosotros, hijos pródigos de ayer y de hoy, y nos ofrece su perdón, su cariño, su amor. Por ello, la Cuaresma es un reto: vencer el egoísmo con el ejercicio solidario de la caridad y la justicia, sabiendo que todo lo podemos en Aquél que nos sostiene y conforta.

La Cuaresma es el tiempo que nos conduce a la esencia de la existencia cristiana. El misterio de Dios debe ser vivido plenamente. Dios se encuentra en el quicio de cada acontecimiento. Por eso, la Cuaresma atraviesa el desierto de la vida para encontrar a Dios en el oasis de la misericordia. A veces somos faraones de grandes proyectos y de fantásticas construcciones, pero nos falta el amor, el perdón, la solidaridad, la reciedumbre de espíritu, la armonía, la convivencia.

Bonhoeffer, insigne teólogo de las obras de la fe, reflexionaba justamente que los cristianos tenemos el peligro de huir de la verdadera gracia para quedarnos con la posesión y la quietud de una gracia ramplona, fabricada pro nosotros a nuestra singular y caprichosa medida. Ciertamente, cuando recibimos los sacramentos como extensión sincera de la vida hecha don, entrega y servicio, acrecentamos la gracia de Dios en nosotros; es la gracia con mayúsculas de la que habla Bonhoeffer, que exige nuestra incondicional aceptación y participación.

Ser cristiano, ya lo hemos comentado en otras ocasiones, no es nada fácil. Tampoco es un imposible. Es, sencillamente, tomarse en serio los valores y exigencias del Evangelio. Es asumir con todas las consecuencias la llamada de Jesucristo, que nos invita a seguirlo sin tapujos ni rodeos, el que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo, que cargue cada día con su cruz y me siga (Lc. 9, 23)

Jesucristo murió, y con su muerte y resurrección nos alcanzó la salvación total y definitiva. La muerte y resurrección de Cristo es una invitación que Cristo nos lanza para que también nosotros nos unamos a su sacrificio; para que participemos también en el misterio de su muerte y resurrección mediante el testimonio de nuestra fe y el compromiso de nuestra vida. Podemos y debemos aportar a la pasión de Cristo nuestras propias pasiones: la de nuestras singulares y peculiares cruces y pruebas; la de los grandes sinsabores de la vida; la del sacrificio y la entrega en favor de los demás.

El mundo está roto en mil pedazos. El hombre está dividido y fragmentado. Los valores de la persona están invertidos. La persona humana soporta la carga pesada de las soledades y los sufrimientos, de las guerras y de las enfermedades más terribles y misteriosas. El hombre necesita urgentemente un inversión en favor del hombre. Hace falta que nos entusiasmemos con Jesús y su obra de salvación.

El cristiano debe primero construir «su mundo» interno, y, después, construir el mundo. Como Jesús, tiene que aprender a resucitar cada día para ayudar a los demás a resucitar, a salir de sus miedos, de sus dudas, de sus enquistamientos personales, para que pueda abriste al don de Dios, de modo que cuando Cristo, como a Lázaro, le diga: Sal fuera, (Jn. 11,45) lo haga. Jesús es la Vida. Quien cree en él encuentra la clave del sentido de su existencia; es feliz.

El camino de Jesús fue el camino de la cruz, que es el camino de la vida. No hay nada que pueda compararse al sacrificio libre de la misma vida. Jesús entrega, dona su vida para que los hombre alcancemos la plenitud de la vida. Él es Dios y su gesta divina consistió en tomar nuestra humildad para revestirla de gloria para la ofrenda de la cruz. La muerte da paso a la vida, porque el amor es más fuerte que la misma muerte. Jesús resucita y en su resurrección todos somos vencedores del pecado y de la muerte. Escribe acertadamente el cardenal-arzobispo de Madrid que los cristianos que sumen las exigencias del Evangelio sin componendas de ninguna clase conocen con certeza que la existencia es, en su raíz y vocación constitutivas, un don de la bondad todopoderosa del Padre que invita a los hombres a un trato de amistad en el que encuentren la vida eterna (…). El hijo de la Iglesia sabe (:::) que en las entrañas de su ser late el misterio de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, una realidad personal inefable e infinita de verdad, amor y de vida (…), que lo ha destinado a la santidad de los hijos de Dios, confiándole una misión a realizar en la Historia y que se consuma en la eternidad.

Artículo que escribió para el Boletín de Cuaresma de la Cofradía del año 2005, el Sr. Presidente de Cajasur, D. Miguel Castillejo Gorráiz (q.e.p.d.).

3º Dia de Quinario a Jesús Nazareno

Señor Jesús Nazareno:

Tú nos has dado tus mandamientos para ponernos en el camino de la auténtica libertad, libertad de todas formas de alienación.

Te pedimos que aprendamos a obedecerlos no para salvarnos por medio de observancias ni para hacerte favores a ti, sino para, siendo libres, entregarnos a ti y a tu pueblo y vivir en tu amor, con Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

El Tercer día del Solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno se aplica por las intenciones de los siguientes hermanos:

Familia González Ruiz

Familia Gracia Gallego

Familia Herencia Caballano

Familia Hernández Pérez

Familia Hueso Pulido

Familia Jurado Misas

Familia López Gallardo

Familia López Pérez

Familia Martínez Cerrillo de Dios

Familia Molina Luque

Familia Morilla González