1° día de Triduo en honor a María Santísima Nazarena

Celebramos hoy la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. ¡Qué locura! ¡Jesús quiere conquistar a los hombres por la cruz!
El Señor es levantado delante de nuestros ojos para que, al mirarlo, al amarlo, al cuidar de Él, quedemos curados; quiero pensar que, en cada crucificado, el Señor nos atrae hacia Él, para que seamos semejantes a él en ternura, en compasión, en misericordia.
Que luchemos contras todos los que son crucificados hoy a causa del egoísmo y la injusticia de los hombres: hambre, guerras, prostitución, inmigración, trabajo infantil… a los que sufren por la enfermedad y la muerte.
Luchemos contra esas cruces y pongamos en ella el amor, único antídoto que hace retroceder la muerte y el dolor.

Durante estos tres días vamos, a través de María Nazarena, a escuchar y vivir lo que el Señor quiere de nosotros.

Hoy celebramos la Cruz de Cristo, pero como estandarte de Victoria. En la Cruz, la Vida que era Dios, recibió la muerte; pero muriendo nos dio la vida. Por ella, la Iglesia se ha embellecido con la sangre de los mártires, las
azucenas de los vírgenes, las virtudes de los santos y por ella los doctores son estrellas que nos llevan a Dios. Pidamos al Espíritu Santo que imprima en nuestras mentes y en nuestro corazón la sabiduría de la cruz, si queremos
seguir a Cristo de veras.

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